Diario de a bordo

05 de Agosto de 2009

Marruecos - 05 de Agosto de 2009

Agadir-Laayoune. Llegamos a zona delicada.

Agadir-Laayoune. Llegamos a zona delicada. Alegres por haber podido arreglar el radiador ni siquiera somos conscientes del timo que nos han metido con el te (nos han convencido de que en el Sahara cambian te por combustible y de que es muy útil para cruzar la frontera. Creo que aún se están partiendo de risa de nosotros, compramos 5 kg). Pero podemos continuar hacia el sur con tranquilidad.

Nos damos otra panzada de carretera adentrándonos en un paisaje cada vez más desértico y al anochecer llegamos a Laayoune. La capital del Sahara occidental. El ambiente ostil se nota por la abundancia de controles y, sobre todo, porque la ciudad está tomada por policias y militares (es lo único que vemos).

Lo que más nos asusta son los vehículos de la ONU. Patrol blancos con las letras UN. Esto no tiene buena pinta, así que a dormir y a salir de aquí pitando. Ni vemos la ciudad, que por otra parte parece un decorado fantasma a las 12 de la noche. Nada que ver con cualquier otra ciudad bulliciosa de áfrica, dónde nunca duermen.

Marruecos - 05 de Agosto de 2009

Guelmim. Se nos aparece un ángel

Guelmim. Se nos aparece un ángel tras un reparador sueño en la ambulancia (no piensan lo mismo mis compañeras de equipo) me pongo a tunera la ambulancia: fuera sirenas, fuera luces de emergencia... En Marruecos lo mejor es pasar desapercibido. La ambulancia nos está dando muchos problemas y más que nos podrá dar.

Consigo convertir la ambulancia en una furgoneta, o mejor en una fragoneta que es lo que se usa por aquí.

salimos hacia el sur vigilando el radiador, cada 100km se bebe 2l. y no consigo detectar la fuga. Seguro que no es pequeña pero no hay quien meta mano a un motor de furgoneta, por dónde se accede?

en Guelmim, la puerta del Sahara (la última ciudad antes del inhóspito desierto), un anciano en vespino nos saluda en un semáforo. Le ha hecho gracia lo de Mali y nos pregunta si vamos a ir a Mauritania, él es de allí. Nos inspira confianza así que le comento que tengo un problema en el radiador y me dice que me lleva a un taller. No lo dudo y le sigo.

Genial: la típica calle del gremio de los mecánicos, el placer de mi amigo Carlos, un montón de talleres con mecánicos de los de verdad. Estamos salvados. repito: mecánicos de verdad. Manos sucias, monos grasientos y capaces de arreglar cualquier cosa.

Esto en Europa escasea, al menos en mi país, en los concesionarios oficiales lo que hay son jardineros que a duras penas y a cambio de muchos euros te cambian una pieza (eso lo hace cualquiera) cuando la pieza llega (muchos días después de la avería).

En unos minutos acercan una bomba de presión al motor, la conectan al circuito y detectan la fuga. Una fisura en el radiador. Se desmonta, se suelda y listo. Total 60 euros. por ese dinero ni me atiendenden en un taller oficial en España

Seguimos nuestra ruta hacia el sur!!!