Diario de a bordo

Mali - 14 de Agosto de 2009

Segou-Djené. Llegamos a la mítica Djené.

Segou-Djené. Llegamos a la mítica Djené. Desde Segou, a 220 km al norte (es decir 4 horas), se accede a la mítica y posiblemente más hermosa ciudad africana: Djené.

Las cuatro horas previstas se alargan un poco al tener que esperar la barcaza para cruzar el río antes de entrar en la "Venecia Africana" como llaman a esta hermosa ciudad.

Nos alojamos en el mismo hotel en el que estuve hace casi 10 años. El hotel es lo único que ha cambiado (aunque no mucho, Mali está empezando a recibir turistas). El resto de la ciudad sigue igual: fascinante, increible. Un auténtico viaje al pasado.

Lo hemos conseguido. Después de 6.000 km estamos en Djené.

Mali - 13 de Agosto de 2009

Bamako-Segou. Nos adentramos en Mali.

Bamako-Segou. Nos adentramos en Mali. Después de dormir, y no madrugar, en uno de los mejores hoteles de Bamako, nos dedicamos a las reparaciones. El R12 de Spanish Siesta tiene problemas en el carburador, el R11 de Vialix necesita un empalme en un cable eléctrico cortado. Nada que no se pueda reparar fácilmente. Lo más costoso es no distraerse con todos los mirones que se acercan.

Salimos de la capital hacia el este con buenas intenciones pero a los 20km el R12 de nuestros compañeros decide pararse. Les remolcamos y nos tuvieron que ayudar a encontrar por donde entraba aire al carburador. Torpes!.

A las 16 h seguimos camino al este. Nos han dicho que hay peligro de bandidos en la carretera al anochecer, así que a las 19 h (anochece a esta hora) llegamos a Segou y allí nos quedamos.

Segou es una ciudad a orillas del Niger que merece la pena. Lástima que llegamos tan tarde.

Mali - 12 de Agosto de 2009

Kayes-Bamako. Por fin cruzamos el río.

Kayes-Bamako. Por fin cruzamos el río. A las 6 de la mañana todos arriba. Si alguna barcaza cruza el río debemos estar dentro. A las 8 aparece el ejército, pero si el mando, con lo que no se hace nada hasta las 10.

Cuando, todo engalanado, llega el oficial de turno, nos empezamos a mover y aparece otro caos. Los militares mandan mover los coches en un sentido. Los policías en otro. Algún improvisado organizador del caos en una tercera dirección y, en una clara demostración de espacio n-dimensional, cada conductor movía su coche en otra nueva dirección. El caos en su estado más puro.

A las 12:30 conseguimos cruzar los 80 m de río y, tras una heroica ascensión de la orilla quemando embrague y ruedas, conseguimos llegar a la carretera.

A la pobre furgoneta le ha entrado agua por todos lados, así que nos toca limpiar el filtro de combustible y purgar los inyectores. Como si no estuviera suficientemente sucio, ahora además huelo a gasoil que es un gusto.